Lo que nació como curiosidad por conocer los vegetales y la tierra de primera mano, marcó un antes y un después en nuestra forma de interpretar, de entender y de vivir Culler de pau.

Queríamos integrarnos, formar parte de lo que nos rodeaba, trabajando en comunidad con productores y agricultores de nuestro entorno.

Hojas, flores, raíces… utilizamos todo lo que podemos para nuestros platos, elaborando con todo el excedente, sales, vinagretas, bebidas fermentadas y deshidratadas. A día de hoy, nuestra huerta, cultivada por Rober y Marcel, funciona como una partida más de nuestra cocina. Un ecosistema vivo y diverso, donde la tierra y el Atlántico dialogan cada día.