Culler se construye cada día desde su entorno.
La aldea de Reboredo, en O Grove, es nuestro anclaje (al territorio, a nuestras raíces) y también nuestro mayor estímulo, para seguir descubriendo e interpretando el lugar del que somos parte.

Vivimos en un lugar donde la Naturaleza se encuentra en plenitud. Hay una relación estrecha entre el mar, el campo y el bosque; donde germinan más de cien variedades con potencial gastronómico.

La Ría de Arousa, a 800 metros de nosotros, es nuestra ventana al Atlántico y a nuestra cultura de mar.

“QUERIAMOS COCINAR EL VERDE

Hace 10 años iniciamos nuestro proyecto de huerta, una extensión natural de nuestro restaurante que nos permitía observar y conocer de forma directa el mundo vegetal en nuestro territorio. Queríamos cocinar “el verde”, descubrir todo su potencial culinario.

La huerta

La cocina de Culler la definen las estaciones. Vivimos atentos a lo que sucede a nuestro alrededor: cocinando lo espontáneo, lo efímero. Nuestro reto creativo es ser capaces de poner nuestro conocimiento y sensibilidad al servicio de lo que nos ofrece la propia tierra. Adaptar nuestra cocina al ritmo que marca la Naturaleza con la premisa de que el mejor producto es el que está en su mejor momento.

Somos conscientes del rol que queremos asumir en el momento que nos toca vivir.

Consumir recursos del entorno con responsabilidad, intentando devolver a la tierra, de alguna manera, lo que le quitamos.

Buscar nuevos caminos y tesoros escondidos en productos, muchas veces olvidados o menos valorados culinariamente. Descubrirlos desde la curiosidad, aprovecharlos y llevarlos a su máximo esplendor en un plato, con el objetivo principal de hacer disfrutar.

Cambiar el concepto, muchas veces preconcebido, sobre el valor de un producto o el concepto de un menú. Ese es el gran reto y la pequeña revolución de Culler de pau.

Despertar los sentidos, evocando recuerdos a través de los sabores, de la vista, de los olores. Hacer sentir el lugar del que somos parte.